Junio 1998 LA VOZ DE SIÓN

¿Cómo se ha enseñado?


Arrepentimiento

Introducción


Cuando yo era un hombre joven, yo practicaba cosas espirituales. Yo me consideraba a mí mismo un creyente, aunque para ser sincero, yo no estaba muy seguro de eso. En esa época, my comprensión de los Cristianos Laestedian era que en sus discusiones, aún con extraños, ellos rápidamente llevaban la conversación a asuntos de la fe y recomendaban el arrepentimiento. Y esto también lo hicieron conmigo. Gente difícil. Sin embargo, esas amonestaciones me hicieron pensar que es el arrepentimiento. Aunque ellos intentaron
explicarme el asunto a mí, yo no lo podía entender. Aunque yo rechacé los ofrecimientos, Dios no me dejaba en paz. Cuando el tiempo de Dios llegó, yo recibí la gracia del arrepentimiento. Solamente hasta ese entonces yo comencé a entender que yo no había hecho el arrepentimiento, sino que era la obra de Dios. Fue su regalo el cual yo acepté recibir. Él hizo en mi una mente aceptadora; lo que se necesitaba para esto, de mí parte, era tiempo y liberación.

Más de cuatro décadas han pasado desde ese evento, el cual cambió la dirección de mi vida y significó, para mi, un cambio más profundo que el que yo, en ese momento, comprendí. También han ocurrido cambios alrededor mío. Quizá la gente hoy tiene un menor entendimiento de lo que significa arrepentimiento. Los creyentes han llegado, más lentamente, a discutir asuntos de fe y a exhortar a la gente que se arrepienta. El reino de Dios ha crecido desde adentro. Muchos han sido conservados en la fe de la niñez. A ellos les falta su propia experiencia de lo que significa arrepentimiento. Hay la necesidad de explicar lo que el arrepentimiento es.

Qué dice la Biblia del Arrepentimiento?

En la Biblia de la nueva iglesia (Finlandesa) la palabra “arrepentimiento” ha cambiado en sitios para la conversión. Su contenido, sin embargo, no ha cambiado. Dios le muestra al hombre que su forma y dirección de la vida están equivocadas. Un cambio de dirección es necesario. En el arrepentimiento, o la conversión, el asunto no es chequear la dirección sino
cambiarla. En la Biblia se usan otros nombres para arrepentimiento; “el nuevo nacimiento” es probablemente de los más reveladores.

Al comienzo de su actividad pública, Jesús proclamó: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Mr. 1:15). En la misión de esta declaración se encuentran, los elementos del arrepentimiento, en forma condensada: el reino de Dios, la penitencia y creencia en el evangelio. También muestra que, desde el comienzo, el sermón del arrepentimiento ha tenido la posición central en el trabajo del reino de Dios. El precursor de Jesús, Juan el Bautista, predicó en la misma forma (Mt. 3:2). Antes de su ascensión al cielo, Cristo le dijo a sus discípulos alrededor de él: “Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.” (Lc. 24:46,47). Cuando Pablo dijo su muy conocida charla a los Aeropagos, en Atenas, su punto era: “ahora (Dios) manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.” (Hch. 17:30).

La Biblia muestra el arrepentimiento a través de muchos ejemplos. En el Antiguo Testamento las narraciones del arrepentimiento del sumo sacerdote Josué (Zac. 3) y del Rey David (2 S. 12:1-13) son familiares. En el Nuevo Testamento hay descripciones de cómo el hijo pródigo (Lc. 15:11-32), el eunuco de la Reina de Etiopía (Hch. 8:26-39), el fariseo Saúlo de Tarso (Hch. 9:1-18) y Cornelio, un centurión romano (Hch. 10), recibieron la gracia del arrepentimiento.

Las personas en la narrativa son diferentes. Sus antecedentes espirituales, y las circunstancias externas de sus arrepentimientos, difieren de uno a otro pero, en todos los casos, la penitencia y la aceptación del sermón del perdón de los pecados es claramente evidente. También está presente la congregación de Dios, para quien el Cristo resucitado dejó el oficio de predicar el perdón de los pecados por el poder del Espíritu Santo.

Las Enseñanzas en el Arrepentimiento en los Libros Confesionales

Los libros confesionales tratan, extensivamente, el arrepentimiento. En la proclamación de la iglesia (nacional finlandesa) el sermón del arrepentimiento ha cesado, casi, de ser escuchado. Esto es sintomático y lamentable, cuando “la doctrina de la penitencia debe ser tan clara y sencilla como sea posible en la iglesia” y “la doctrina de la penitencia y
la doctrina de la justificación están relacionadas muy cercanamente” (Apología de la Confesión de Augsburg, XXI:41 y XII:59).

La confesión de Augsburg define el arrepentimiento así:

El arrepentimiento consiste de esas dos partes: una es la contrición, esto es el terror que golpea la conciencia con un conocimiento del pecado, y la otra es la fe, la cual nace del Evangelio, o de la absolución, cree que los pecados son perdonados por el amor de Cristo, consuela la conciencia y la libra del terror. Entonces las buenas obras, que son los frutos del
arrepentimiento, seguramente seguirán (XII 3-6).

Así siempre se ha enseñado en el Cristianismo en relación con el arrepentimiento. Claramente separadas están las tres fases del arrepentimiento: penitencia, creer en el evangelio y nueva vida. Ahora estudiaremos esas fases en forma más detallada.

Penitencia

Dios despierta al hombre en muchas formas. Él llama a una persona, especialmente, a través de la predicación de Su Palabra. La Ley y el Evangelio pertenecen a la Palabra de Dios (He. 4:12). En el arrepentimiento estas dos están presente. La ley despierta, el evangelio consuela. Entre ellos está la penitencia, humilde bajo la Palabra de Dios. El hijo pródigo recuerda como las cosas iban bien en la casa de su padre e inició el regreso. Una persona despierta comienza a buscar el reino de Dios con el fin de escuchar el evangelio. Lutero dijo: “La penitencia sin fe es imposible.” Hay razón para diferenciar entre el listado de los pecados y la concientización de los pecados. El arrepentimiento y la confesión no son el mismo asunto. En el arrepentimiento el asunto es la concientización del pecado y la penitencia que es causado por este. “Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos.” (Sal. 51:4).

La contrición es el terror genuino de una conciencia que siente la ira de Dios contra el pecado y lamenta que haya pecado. Esta contrición tiene lugar cuando la Palabra de Dios denuncia el pecado (Apología de la Confesión de Augsburg XII:29).

Creer en el Evangelio

La parte más importante del arrepentimiento es creer en el evangelio. Por esa razón el verdadero arrepentimiento no es posible sin el reino de Dios y su sermón de expiación llega cerca. Además, yo tomo de la Apología de la Confesión de Augsburg:

Como la segunda parte de nuestra consideración de la penitencia (arrepentimiento en los finlandeses) nosotros añadimos la fe en Cristo, que entre esos terrores el Evangelio de Cristo debe mostrarse a las conciencias – el Evangelio que liberalmente promete el perdón de los pecados a través de Cristo. Por lo tanto, ellos deben creer que debido a Cristo sus
pecados son, gratuitamente, olvidados (XX:35).

Además, el poder de las llaves actúa como un sirviente del evangelio y proclama la absolución ofrecida, la cual es la verdadera voz del Evangelio (XII:39).

Nueva Vida

Cuando una persona penitente cree en el evangelio, un nuevo nacimiento tiene lugar. El se vuelve un hijo de Dios, él comienza una nueva vida en la fe y en el compañerismo del reino de Dios. La enmienda de la vida es un resultado de esto, que quien recibe la gracia del arrepentimiento ha recibido el espíritu de Cristo en su corazón, y la gracia ha comenzado ha enseñarle a él. El primer signo de cambio en la dirección de la vida es el amor. La relación con Dios cambia a una relación de un niño y un padre querido, y la obediencia a la fe y el temor correcto a Dios – el temor de un niño – comienza a gobernar el corazón. Este hijo de Dios llega a ser querido. El esfuerzo cristiano comienza.


Juhani Uljas
Traducido del Siionin Lähetyslehti, no. 5, 1997